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El futuro de Marvel en manos de Spider Man

El futuro de Marvel en manos de Spider Man

Hace ya casi cinco años, en ‘Spider-Man: No Way Home’ (2021), dejábamos a Peter Parker completamente solo, con un café en la mano y el discurso preparado para recuperar a MJ guardado en el bolsillo. Dejaba atrás a todos aquellos que una vez le conocieron y quisieron para tomar la única salida que tenía en frente: volcarse en su identidad, ahora sí, secreta y dedicarse en arácnido cuerpo y humana alma a ayudar a sus amigos y vecinos. Un sacrificio, anteponer lo colectivo a lo personal, con el que dejaba atrás la adolescencia y entraba en la madurez, con sus correspondientes grandes responsabilidades.

‘Brand New Day’ es seguramente la película más fiel al espíritu y orgulloso sentir neoyorquino de los cómics, convirtiendo la Gran Manzana en un personaje más que, por suerte, no sigue el cósmico catastrófico destino de otros escenarios marvelitas. Cretton firma una puesta en escena eficaz y en ocasiones destacable, sin llegar eso sí a la exquisitez de Sam Raimi en, por ejemplo, ‘Spider-Man 2’, que aleja el film de ese sentir de “producto manufacturado” de anteriores entregas Marvel. Ahí están unos dinámicos set-pieces de acción –los paseos por las avenidas de Manhattan, la carrera de Spidey y Punisher para detener las tanquetas, el duelo con Hulk, 'splash pages' en movimiento a los que se rinde el mismísmo Trepamuros, como en su enfrentamiento con los ninjas de La Mano– que no lastran los verdaderos motores de la narración: la intimidad y emoción de las escenas al margen de los duelos del trío protagonista, el verdadero corazón de la saga. Unos momentos en los que, una vez más, vuelve a destacar la MJ de Zendaya, que tiene en el film un momento que habría encantado al John Woo de ‘Face/Off’. Pero eso sería ya entrar en terreno spoiler, como lo sería también apuntar el juego que dan a la trama los personajes de Jon Brenthal o Sadie Sink, algo que no haremos. ‘Brand New Day’ salda con éxito la necesidad de resetear a Spider-Man sin renunciar al peso de todo lo vivido y abre el UMC a nuevos (o recuperados y muy necesitados) mundos.

Han pasado cuatro años desde los acontecimientos de No Way Home, y Peter Parker ahora es un adulto que vive completamente solo, ha desaparecido voluntariamente de las vidas y recuerdos de quienes ama. Combatiendo el crimen en una Nueva York que ya no conoce su nombre, se ha dedicado por completo a proteger su ciudad—un Spider-Man a tiempo completo—, pero a medida que aumentan las exigencias sobre él, la presión desencadena una evolución física que amenaza su existencia, al mismo tiempo que un extraño nuevo patrón de crímenes da lugar a una de las amenazas más poderosas a las que se ha enfrentado.